viernes, 26 de noviembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

Mi ciudad.

El video lo elegí, (extenso, pero vale la pena, oyendo a Piazzola) porque es mi ciudad, donde viví todas mis alegrías, mis tristezas, mis recuerdos, mis olvidos y toda mi vida de sensaciones y emociones. Y cómo alguna vez dijo Borges: "No nos une el amor, sino el espanto, será por eso que la quiero tanto". Esas calles y parques cruzo acariciando las baldosas

Otoño Porteño...(Ástor Piazzolla)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Los molinos de tu pensamiento...(Bárbara Lewis)

Y fué...


Y fué un molino de viento el recuerdo
con aspas de espera e intentos.
Huracán perfumado de nostalgias
y tan cerca, tan cerca del pecho.
Corrí en el huerto del silencio,
volqué mis ayeres en el nexo
sublime del te quiero
y al abrazarte
sentí que volvía a aflorar el verso

lunes, 1 de noviembre de 2010



Cuando la palabra ya no exista. La que nombre.
La que designe. La que signifique lo no dicho.
La que te acobarda en el precipicio donde
ni siquiera sincroniza un lenguaje el silencio,
habrá de unirse una boca con un te quiero.

Cuando la palabra que cubre, que abraza.

La palabra callada en alguna madrugada,

despierte, valiente, asomada al albor de la mañana

para encontrar un te quiero, que sus labios araña.


Cuando no exista una sola palabra que defina
la intensidad de lo manifiesto con lo supremo
y las cuerdas dancen en la garganta cansina
de lo expresado, en murmullos de amor extremo,
habrá de unirse un te amo entre los labios.

Cuando sea el silencio inmenso de una mirada

el único armazón del sentimiento, sin verso

sin palabras, hilos de plata en las amígdalas

tejiendo un -te/ a/mo- en los extremos

de una voz callada, susurrante, trisílaba


Cuando falte el verbo y sea tácita la palabra
y lo perceptivo sea el principio oral de lo sagrado,
y un rumor de pieles aleteando en unísono
aceleren magnéticamente los sentidos,
habrá de unirse el amor con todos los sonidos.

Cuando el verbo enmudecido e implícito

abra paso a los sentidos cual ciego enardecido,

mandamientos de piel que se agitan arrítmicos,

para que fluya el amor, con todo su bullicio


Pero si se hace de la rima un verso infinito.
Si torna en poema y la oración, en prosa
desde el fondo ancestral del deseo,
la inmensidad de lo escrito y el acento,
habrán de encontrarse en el abismo del grito.

Pero si se encadenan las frases en adoración eterna,

versando el aliento perennemente anhelado,

emergerán esencias de voces en las cavernas

estallando un volcán, ígneo y desbordado.